miércoles, 6 de diciembre de 2023
Mate solo y resaca
martes, 24 de octubre de 2023
En el momento y en el lugar correcto
Hay muchas cosas que no podemos elegir. Cuando salimos a observar aves, es posible que tengamos en mente, más o menos, que especies probablemente veamos, pero nada nos asegura que así sea. Cuántas veces me ha pasado de tener listas en donde faltan las especies más comunes: listas de AMBA sin Benteveo o sin Calandrias, incluso sin Torcazas. O esa vez que por varios días consecutivos no vimos ni escuchamos a ningún arañero silbón por Misiones, un ave que se caracteriza por ser omnipotente en la selva paranaense.
Entonces, uno puede esperar que algo sea de una determinada forma, pero no puede asegurarlo. Puede ser similar, peor, mejor, mucho mejor o mucho peor.
¿Y qué sucede cuando conocemos a alguien?
Los humanos y las aves somos más parecidos de lo que creemos. Al igual que las aves, los humanos somos diversos e impredecibles (parcialmente). Antropología y ornitología no están tan alejadas, o al menos no en lo que quiero exponer.
La probabilidad de que conozcamos a alguien en nuestro día a día, es muy alta. Ocho mil millones de personas poblamos la Tierra, y es probable que cada día nos crucemos a unas cientas, solo con salir a comprar o tomarnos el colectivo. Es una probabilidad casi tan alta como la de que veamos un ave. Es casi inevitable que una paloma doméstica, una torcaza, un gorrión o una calandria nos increpe durante nuestros días. A veces, sin salir, solo mirando desde la ventana, basta para ver algún pájaro.
¿Pero que pasa si salimos a ver aves esperando encontrar una rareza? En la mayoría de los casos, nos decepcionamos.
¿Qué pasa si en el "estar conociendo gente" estamos expectantes a descubrir al amor de nuestras vidas? Casi seguro, terminemos decepcionados.
Pero depende de nosotros estar listos para darnos cuenta de ello, y que trascienda en nuestras vidas.
Un zorzalito boreal probablemente pase una sola vez por la Plaza Terán. Y si no hubiera estado ahí, atento, hubiera pasado desapercibido. Y si lo hubiera querido buscar, probablemente nunca la hubiese encontrado.
martes, 17 de octubre de 2023
Un año
Al Carpincho
A un Biguá
Carpintero Gigante
Ñacurutú
lunes, 2 de octubre de 2023
Con mucho cariño, hasta siempre.
Pasó un año desde la primera vez que te vi, y tantas cosas cambiaron. Me encantaría que pudieras verlo, que nos pudiéramos conocer de nuevo ahora. El destino no quiso que así fuera, y nos encontramos en, quizás, uno de mis momentos de mayor vulnerabilidad, con más dudas que certezas. Ahora las cosas están mejor. Y aunque extraño tu voz, tu compañía y todos los momentos que pasamos, abrazo esa añoranza como uno de los momentos más lindos que viví, en donde sucedió algo que pocas veces en la vida humana ocurre: el enamoramiento. Y no lamento que nos hayamos conocido en ese momento, en absoluto, aunque ese amor no haya podido prosperar, y prácticamente no lo hayamos podido disfrutar.
(como observador de aves, me tomaré la libertad de hacer una metáfora vinculada a mi actividad)
Conocerte fue como descubrir a una especie de ave única, de esas que quizás nunca más me vuelva a cruzar, apuntarle con la cámara y que se vuele justo un segundo antes de que pueda sacarle la foto de mi vida. Pero jamás, jamás me arrepentiría de haberla visto. Jamás me arrepentiría de haberte conocido.
Pero aunque quisiera que el destino nos vuelva a conectar, se que eso no va a pasar. Por eso, con una sonrisa, voy a dejarte ir. Quedarás grabada siempre en mí, e inevitablemente, toda mi vida tendrá algo de vos. Siempre te voy a recordar con mucho cariño, porque fuiste la chica de mis sueños, sueños de los que no quiero despertar, pero ya no puedo seguir durmiendo. Fuiste el amor que pudo ser y no fue, pero ese amor nació de mí, y va a volver a nacer, algún día. Estoy dispuesto a que así sea. Así que me despido, deseo que encuentres siempre felicidad, que cada vez visites menos mis pensamientos, y que con el tiempo, tu nombre resuene esbozándome una sonrisa muy lejana a ser tristeza.
Y aunque es en algunos días, te deseo feliz cumpleaños.
jueves, 4 de mayo de 2023
Fuiste una flor
lunes, 17 de abril de 2023
Yo bien
Por ejemplo, ahora miro futbol. Podés creerlo? Me quedé enganchado después del mundial y ahora sigo mirando partidos. Tampoco como fanático, pero si me entretiene. Siempre me acuerdo que decías que te hubiera gustado que compartamos el futbol. Me acordaba de vos cuando miraba los partidos del mundial, me preguntaba en donde o con quién los estarías viendo. Me hubiera gustado mucho verlos con vos. También me acordé de vos en las fiestas, creo que es medio un cliché, no? Pero estaba ahí con mi familia en año nuevo, y me acuerdo que en un momento te imaginé al lado mío.
Otra cosa nueva en mi vida es que ahora tengo una gatita, Andina. La adopté hace un mes de la reserva. Muy linda, super inquieta y muy juguetona. Te encantaría. Me acuerdo, también, que siempre decías que me vendría re bien tener un animalito, y que me pasabas páginas de refugios para que me enternezca y adopte a uno. Quién diría que finalmente iba a suceder.
También ahora tengo la casa toda para mí solo. Bah, solo para mí y para Andina. Mi mamá dejó de atender acá, así que estuve reubicando las cosas. Está quedando todo muy lindo. Me encantaría que lo vieras. Estoy pensando también en comprar una tele para poner frente a los sillones. Te imaginás que lindo sería ver algo juntos ahí?
Para serte sincero, aunque ya pasaron como seis meses, sigo pensandote mucho. Todos los días. Hay días en que te pienso más, y también días en donde mi mente está más dispersa en otras cosas. Pero en algún momento siempre aparecés. A veces me come la angustia. Hubo un día en que soñé que volvíamos a estar juntos, y toda esa semana estuve muy triste. Pensé en escribirte incontables veces. Creo que me frenó el miedo de saber que ya todo estaba acabado, y de tener que romper con esta ilusión de que algún día, quizás, podríamos volver a reencontrarnos. Volver a conocernos. Porque lo más quiero, lo que más desearía, es que pudiéramos apretar un botón de "reset", y volver a estar esperándote en la Plaza Devoto, verte llegar caminando y que vayamos a ese bar, para después terminar comiéndonos en tu auto, y que el fuego después siga en mi casa y en mi cama. Pero que sea con la persona que soy yo ahora. Porque ahora, siento que soy ese que no pude ser hace seis meses. Ahora soy alguien que no dudaría ni un segundo de lo que siente por vos y que se la jugaría sin pensarlo dos veces. Pero bueno, no nos conocimos ahora. Nos conocimos hace seis meses. Cuando yo estaba roto, inseguro, indeciso, y sin poder darme cuenta del valor de la persona que estaba conociendo.
Pero bueno.
Trabajando, estudiando y siendo
Yo... bien.
martes, 11 de abril de 2023
Mi lugar seguro no me va a cansar
Pero siempre me la quedo mirando
Fascinado
Como si nunca me fuera a cansar
Y es la misma Luna
La misma que veo siempre
Que tiene ese poder
Hipnótico
Que no lo puedo entender
Y me pasa lo mismo con las aves
Con los picaflores y su vuelo
Con el canto del zorzal
Que todas las primaveras lo repite
Pero a mi me encanta igual
Me pasa cuando miro el río
El mismo que siempre está ahí
Con sus olas plateadas, su olor a barro
Con sus gaviotas y sus biguá
Tan hipnótico el río
Como el vuelo de una mariposa
Como la Luna llena en el cielo
Como tus ojos cuando los veo
Esos ojos cafés
Que me miran con calidez
Puede verlos mil veces
Como la más grande de las lunas
la más colorida de las aves
jueves, 30 de marzo de 2023
Des malezar
Casi como si significara
La acción de quitar un mal
Pero que te ha hecho
La maleza
Para que le digas así
Para que la quieras sacar
Entiendo que no te guste
Te educaron con que lo bueno
Es lo prolijo
Lo pulcro
Y la maleza se sale de eso
Es rebelde
Desaliñada
Imperfecta
Llena de bichos
La maleza
Esos que te enseñaron
A odiar
Esos que vuelan
Que tienen seis patas
Y muchos ojos
Pero también tiene
Esas si te gustan
Porque tienen colores
se posan en flores
vuelan despacio
Que lindas son
Las mariposas
Entonces quizás tan mala
No sea
La maleza
Pero vos igual no la querés
Queres flores prolijas
Coloridas
Querés ser vos
Quién las elija
No querés
Esas espigas
No te importa que en ellas
Se posen aves
Que bajo ella
Anden cuises
Entonces querés
Desmalezar
Sacar todo eso
Sacar esa mugre
Que crece
Hace miles de años
Pero que te importa a vos eso
Si no te sirve
Y si no sirve
Se va
La maleza
Que es como este poema
Desprolijo
Desordenado
Desaliñado
Y sin embargo
No la puedo dejar de ver
No la puedo entender
Y me desespera
Me encanta
Me apasiona
Es que las mejores mentes
Las mejores personas
¿Acaso no son
Una maleza?
Esas que nos atraen
Las que se salen
De la norma
¿Quién quiere un jardín burgués?
Si puede tener
Un cantero desprolijo
Que te sorprenda
Todos los días
Con bichitos
Con flores
Con colores
Con perfumes
Ojalá nunca seas
Una rosa
O ficus
Espero que seas
e impredecible
Como el tala
Para que nadie te lastime
Que tus flores sean discretas
Pero de única fragancia
Y que nadie nunca te quiera
Des
Malezar
viernes, 24 de marzo de 2023
Soledad y lluvia
domingo, 12 de marzo de 2023
.CC
Siento que el tiempo no es nada
Y me pregunto en que andarás
Solo quiero saber como estás
(es que me pasa que)
Vibra el celular y yo siento
Que en ese mensaje estás vos
Suena el timbre y deseo
Que otra vez en mi vida estés vos
(como decirte que)
Extraño esas noches de frío
Dormir con vos en tu cama
Despertarme y estar en tu casa
Tomar mates por la mañana
(y si querés)
Todavía te espero en la plaza
Nueva York y Chivilcoy
Para que vayamos a tomar algo
Para que volvamos a ser algo
(es qué)
Ya no sé cuanto pasó
Ni cuanto más va a pasar
Pero no existe un solo día
En el que no te pueda pensar
(no podía ser)
Que ironía que nuestro amor
Nació en el día del atentado
Nos despertamos en mi cama abrazados
Pero teníamos el tiempo contado
(no pude ser)
Quizás eso se debía borrar
Para poder volver a empezar
Pero pasan los días y no siento
Que quieras volver a empezar
(pero sueño que)
Quizás un día me vuelvas a conocer
Y veas que había algo mejor
Que vuelvas a abrirte conmigo
Que sea lo que no fue
(lo daría todo por)
Escucharte cantar otra vez
Reírme y bailar con vos
Tener esa felicidad compartida
Tu ternura, amor y empatía
(algún día)
Cuando subo al ochenta
Por Donado y los Incas
Veo de lejos tu casa
Pienso en lo que no pasa
(todavía me pasa)
jueves, 5 de enero de 2023
Zorzal
Hace algunos días tuve que volver a Ciudad Universitaria, y cuando estaba llegando no pude evitar notar que el árbol que habíamos plantado cuando falleció Iñaki estaba enorme.
Fue una persona muy querida, y su muerte nos golpeó muchísimo tanto a sus amistades como a su familia. Sin haber sido de sus vínculos más cercanos, me dejó muchísimas enseñanzas. Quizás, lo que más guardo de él, es su visión de la Tierra. Me hizo notar que lo bello del mundo está constantemente frente a nosotros, pero que no todos tenemos la capacidad de percibirlo.
Lo conocí cuando estábamos empezando la carrera, ambos estudiantes de biología de la Universidad de Buenos Aires. Él era un chico tímido, pero que se mostraba siempre muy alegre cuando cualquiera se le acercaba a hablarle. No había nadie que le cayera mal, y a nadie podía caerle mal él. Luego de cada clase, se escapaba rápidamente del aula y en pocos minutos ya estaba en el puente de la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria - Costanera Norte, la reserva que se encuentra detrás del campus universitario. Siempre me decía que la reserva era como su segunda casa, y se emocionaba cuando escuchaba a los caraus vocalizando en el humedal. En algunas ocasiones, me invitó a acompañarlo, y me supo enseñar muchísimo sobre las aves que veíamos, plantas y sobre el ambiente en general. No tengo dudas de que Iñaki fue una parte fundamental de mi formación, porque esas enseñanzas me hicieron percibir a la naturaleza de otra forma y entusiasmarme con el deseo de aprender más sobre la biodiversidad. Por ejemplo, me acuerdo una mañana de lluvia en la facultad en la que no veía la hora de volver a casa, él insistió en salir afuera a recorrer la reserva. Me convenció y lo acompañé unos cinco minutos, que bastaron para ver el cortejo de unos sapos. Me acuerdo que me dijo "-Un día que puede ser horrible para toda nuestra especie, para estos bichos resultó ser el mejor día del año, lo que necesitaban para reproducirse-". En el momento no lo pude entender, y para mí lo mejor fue cuando volvimos a entrar al pabellón y nos tomamos un café. Pero creo que desde ese día, se me despertó algo dentro que hizo que ya no viera de igual modo a los días lluviosos. Estoy seguro de que Iñaki habría sido un gran biólogo si el accidente ese nunca hubiese ocurrido.
Iñaki falleció en julio, pero tanto para mí como para Calén, una amiga en común que tuvimos, agosto fue un mes de luto. Una mañana de septiembre, en la clase teórica de química, Calén apareció con una gran sonrisa y un excelente humor. Me contó que en la noche soñó con Iñaki, sintiendo una inmensa paz y luego despertando al escuchar el canto de un ave, y, en sus palabras, “fue de las melodías más hermosas que había escuchado”. Al día siguiente la historia se repitió, y así fueron siguiendo los días, hasta que llegó el 19 de septiembre. Aquel día, Calén tuvo que anotar una fecha en una agenda que tenía y que casi no usaba. Cuando la abrió y llegó al día en el que estábamos, encontró algo escrito en el margen inferior de la hoja: "Si para esta fecha todavía no te dije lo que siento por vos, es que aún no me anime a hacerlo. Si lees esto y sentís lo mismo, buscame. Sabés donde encontrarme. Como el zorzal en primavera, te voy una canción de amor.". Ella se puso blanca. Esa agenda se la había regalado Iñaki antes de irse de viaje.
Aquel día, Calén se fue temprano de cursar. Antes de irse, dio una pequeña vuelta por el puente de la reserva, donde iba siempre Iñaki después de las clases. Y allí, apreciando el humedal, tal como siempre lo encontrábamos, ahí estaba él. Cantando una canción de amor. La misma canción con la que Calén se había despertado esa mañana y las anteriores.
Pasaron siete años desde aquel momento. Hoy Calén es bióloga, y trabaja en un laboratorio de comportamiento animal. Pudo encontrar el amor tanto en su profesión como en su vida personal.
Todas las primaveras observa al zorzal cantando en ese árbol que plantamos cuando éramos estudiantes.