Adorar al Carpincho
Significa entender que no los podemos tener en nuestras casas
Significa entender que ellos pertenecen a los humedales
Significa conformarnos con verlos de lejos, inmersos en el barro, codeándose con los suyos.
Significa entender que forman parte de un ciclo en los ecosistemas, y que nuestra intervención, por más buenas intenciones que tenga, los perjudica como especie.
Adoremos al carpincho,
al roedor más grande del mundo
que tanto fue perseguido por su carne
que tantos adultos fueron matados
para que unos se lleven sus crías
Y después se los vendan a otros
que dicen adorar al carpincho
Adoremos al carpincho
Y al tordo que posa en su lomo
y le come las garrapatas
Y también al Yaguareté
que es todo parte de un ciclo
que tardó millones de años en generarse
Y en donde todo se auto-regula a la perfección
Hasta que llegamos nosotros
Diciendo quién debe comer
Y quién no
Diciendo quién debe vivir
Y quién no
Diciendo quién nos pertenece
Y quién no
Diciendo a quién queremos sacar de su hábitat
para llevar a nuestras casas
Diciendo a quién queremos humanizar
Y a quién no
A quién queremos robar su identidad como animal
Y a quién no
Adoremos al carpincho
Entendiendo que es ser un carpincho
Promoviendo su conservación
Y no su mascotismo
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