lunes, 2 de octubre de 2023

Con mucho cariño, hasta siempre.

Pasó un año desde la primera vez que te vi, y tantas cosas cambiaron. Me encantaría que pudieras verlo, que nos pudiéramos conocer de nuevo ahora. El destino no quiso que así fuera, y nos encontramos en, quizás, uno de mis momentos de mayor vulnerabilidad, con más dudas que certezas. Ahora las cosas están mejor. Y aunque extraño tu voz, tu compañía y todos los momentos que pasamos, abrazo esa añoranza como uno de los momentos más lindos que viví, en donde sucedió algo que pocas veces en la vida humana ocurre: el enamoramiento. Y no lamento que nos hayamos conocido en ese momento, en absoluto, aunque ese amor no haya podido prosperar, y prácticamente no lo hayamos podido disfrutar. 

(como observador de aves, me tomaré la libertad de hacer una metáfora vinculada a mi actividad)

Conocerte fue como descubrir a una especie de ave única, de esas que quizás nunca más me vuelva a cruzar, apuntarle con la cámara y que se vuele justo un segundo antes de que pueda sacarle la foto de mi vida. Pero jamás, jamás me arrepentiría de haberla visto. Jamás me arrepentiría de haberte conocido. 

Pero aunque quisiera que el destino nos vuelva a conectar, se que eso no va a pasar. Por eso, con una sonrisa, voy a dejarte ir. Quedarás grabada siempre en mí, e inevitablemente, toda mi vida tendrá algo de vos. Siempre te voy a recordar con mucho cariño, porque fuiste la chica de mis sueños, sueños de los que no quiero despertar, pero ya no puedo seguir durmiendo. Fuiste el amor que pudo ser y no fue, pero ese amor nació de mí, y va a volver a nacer, algún día. Estoy dispuesto a que así sea. Así que me despido, deseo que encuentres siempre felicidad, que cada vez visites menos mis pensamientos, y que con el tiempo, tu nombre resuene esbozándome una sonrisa muy lejana a ser tristeza. 


Y aunque es en algunos días, te deseo feliz cumpleaños. 

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