martes, 24 de octubre de 2023

En el momento y en el lugar correcto

Todo se trata de estar en el momento y en el lugar correcto

Hay muchas cosas que no podemos elegir. Cuando salimos a observar aves, es posible que tengamos en mente, más o menos, que especies probablemente veamos, pero nada nos asegura que así sea. Cuántas veces me ha pasado de tener listas en donde faltan las especies más comunes: listas de AMBA sin Benteveo o sin Calandrias, incluso sin Torcazas. O esa vez que por varios días consecutivos no vimos ni escuchamos a ningún arañero silbón por Misiones, un ave que se caracteriza por ser omnipotente en la selva paranaense. 

Entonces, uno puede esperar que algo sea de una determinada forma, pero no puede asegurarlo. Puede ser similar, peor, mejor, mucho mejor o mucho peor. 

¿Y qué sucede cuando conocemos a alguien? 

Los humanos y las aves somos más parecidos de lo que creemos. Al igual que las aves, los humanos somos diversos e impredecibles (parcialmente). Antropología y ornitología no están tan alejadas, o al menos no en lo que quiero exponer.

La probabilidad de que conozcamos a alguien en nuestro día a día, es muy alta. Ocho mil millones de personas poblamos la Tierra, y es probable que cada día nos crucemos a unas cientas, solo con salir a comprar o tomarnos el colectivo. Es una probabilidad casi tan alta como la de que veamos un ave. Es casi inevitable que una paloma doméstica, una torcaza, un gorrión o una calandria nos increpe durante nuestros días. A veces, sin salir, solo mirando desde la ventana, basta para ver algún pájaro. 

Ahora... ¿Cuál es la probabilidad de que una de estas personas que nos cruzamos en nuestros días sea trascendental para nuestras vidas? Me refiero a que se transforme en una amistad, vínculo de pareja, o incluso menos. Pero que deje de ser solo "otra torcaza más" en nuestra lista diaria para pasar a ser ese registro destacado, la especie distinguida que sin dudas vamos a recordar. Ahí ya cambia el asunto. 

¿Y cuál era la probabilidad de que conozcamos a esa persona que termina generándonos ese tan-único sentimiento del enamoramiento? 

Quizás, es nuestra vida, nos enamoremos dos, tres, cuatro veces. Para algunos más, para otros menos. Lo que sí es seguro es que de toda la gente que conocemos, es ínfima la proporción de personas de las que nos vamos a enamorar. 

Y pienso que conocer gente es como salir a observar aves. Cuándo nos predisponemos a conocer gente, abrimos la posibilidad de que una persona nos sorprenda y se transforme en alguien especial. Cuando salimos a ver aves, nos aventuramos a descubrirlas, y que quizás alguna especie rara nos genere una alegría. 
¿Pero que pasa si salimos a ver aves esperando encontrar una rareza? En la mayoría de los casos, nos decepcionamos. 
¿Qué pasa si en el "estar conociendo gente" estamos expectantes a descubrir al amor de nuestras vidas? Casi seguro, terminemos decepcionados. 

En la observación de aves, como en el amor, lo mejor aparece cuando uno menos lo espera.
Pero depende de nosotros estar listos para darnos cuenta de ello, y que trascienda en nuestras vidas. 
Un zorzalito boreal probablemente pase una sola vez por la Plaza Terán. Y si no hubiera estado ahí, atento, hubiera pasado desapercibido. Y si lo hubiera querido buscar, probablemente nunca la hubiese encontrado. 

Por eso, todo depende de que estemos en el momento y el lugar correcto. 

Podemos conocer al amor de nuestra vida, pero si no estamos listos para una persona o vínculo así, quizás nunca vaya a ser el amor de nuestra vida. Podemos ver al ave más rara del mundo, posada a lo lejos, pero sin los binoculares o la cámara, nunca confirmaremos si es una de muchas palomas picazuró o la rarísima paloma trocal. Si ese arañero es otro cara negra, o un impensado arañero de vincha. Y quizás, cuando lo descubramos, sea porque otra persona lo pudo identificar antes, apropiándose del registro. 

Quizás, descubramos que teníamos la posibilidad de estar con la persona que podía ser el amor de nuestra vida, una vez que perdimos esa posibilidad. Y creo que encontrar una persona así es como encontrar un zorzalito boreal en una plaza de barrio. 

Todo depende de que estemos en el lugar, momento y en nuestro momento correcto. 

martes, 17 de octubre de 2023

Un año

Que me digas "sos un zapallo"
El 18 de octubre lo tengo reservado
Dulce de leche, vainilla, americana
También unas mogul si tenés ganas

La botella de vino sigue guardada
Así como tus canciones lo estarán siempre
Espero que esta noche veas tus videos
O alguna de las pelis del hechicero

Aceptaría no comer chocolate
Y en su lugar comería frutillas 
Si después compartimos unos mates
O quizás un té de manzanilla

Desearía no haber estado tan roto
Y no haber roto tu amor en pedazos
Sin dudas aún quedan en mí
Las marcas de aquello que no ha funcionado

Cuidaste mucho tus plantas
Regamos tanto nuestro amor
Como es que cortamos la planta
Antes siquiera de que abra la flor 

Al Carpincho

Adorar al Carpincho 

Significa entender que no los podemos tener en nuestras casas
Significa entender que ellos pertenecen a los humedales
Significa conformarnos con verlos de lejos, inmersos en el barro, codeándose con los suyos.
Significa entender que forman parte de un ciclo en los ecosistemas, y que nuestra intervención, por más buenas intenciones que tenga, los perjudica como especie.

Adoremos al carpincho,
al roedor más grande del mundo
que tanto fue perseguido por su carne
que tantos adultos fueron matados
para que unos se lleven sus crías
Y después se los vendan a otros
que dicen adorar al carpincho

Adoremos al carpincho
Y al tordo que posa en su lomo
y le come las garrapatas
Y también al Yaguareté
que es todo parte de un ciclo
que tardó millones de años en generarse
Y en donde todo se auto-regula a la perfección
Hasta que llegamos nosotros

Diciendo quién debe comer
Y quién no
Diciendo quién debe vivir
Y quién no
Diciendo quién nos pertenece
Y quién no
Diciendo a quién queremos sacar de su hábitat
para llevar a nuestras casas

Diciendo a quién queremos humanizar
Y a quién no
A quién queremos robar su identidad como animal
Y a quién no

Adoremos al carpincho
Entendiendo que es ser un carpincho
Promoviendo su conservación
Y no su mascotismo

A un Biguá

Hermano mio
Te encuentro tirado en el río
Que ha pasado que hoy no podemos volar?

Noté algo raro
Hoy no escuché tu canto 
Hermano mío, hoy no podemos volar

No veo las mariposas de ayer
Y las estrellas no parecen nacer
Las aguas ya no se encuentran pobladas
Y no podemos volar

Es el olor de la libertad
de un mundo en el que nosotros no existimos

Carpintero Gigante

Queríamos ver al Carpintero gigante
Y tomados de la mano recorrimos el bosque
Entre charlas y besos nos olvidamos del ave
Y es que el avistaje no era el objetivo del viaje

Fui a buscarlo al carpintero gigante
Un año pasó pero aún hay huellas en el bosque
Recorrí largos caminos en silencio
Solo yo, mi sombra, y ningún carpintero.

Me encontré herido en los bosques andinos
Y me encontré sano en la orilla del lago
Por las montañas que guardan secretos
Que solo los condores cuentan con sus vuelos

Volví a la patagonia este año
Y no fui para hacer avistaje de aves
Pero una mañana caminando en el bosque
Me encontré al Carpintero gigante
 

Ñacurutú

Sabés que vas a morir
Y me rompe el corazón no poder hacer nada para cambiar eso

Desearía poder quedarme a tu lado
Hasta que tu mirada se pierda en la inmensidad
Que me cuentes como volabas 
Sobre los campos y a través del espinal

Al ver tu silueta ante la Luna llena
Las presas corrían sintiendo terror
Las mismas que ahora vuelven a buscarte
Te encuentran tirado y sin poder escapar

Tus alas ya no sirven para volar
Y en lo natural 
eso es tu condena

Solo quisiera creer
Que no fue mi especie
La que te generó esta pena

Aunque sé que seguro fue así
Porque en el campo no sos querido
Te dicen bicho de malagüero
No lo entiende mi corazón sincero 

Tu mirada perdida me ve solemne
Tus párpados caen porque ya no podés ser
Lentamente te fundís en la tierra
Nutriendo a un árbol que ahí pueda crecer

Será el cobijo de otras lechuzas
De un Águila Crestuda y también de un Hocó
Las mariposas recorrerán sus flores
Y su madera de color Ñacurutú

Y me carcome la culpa por no poder hacer nada
Por eso escribó todo lo que sentí
Cuando en un camino de tierra te vi escondido
Cuando me miraste y en tus ojos te ví





 

lunes, 2 de octubre de 2023

Con mucho cariño, hasta siempre.

Pasó un año desde la primera vez que te vi, y tantas cosas cambiaron. Me encantaría que pudieras verlo, que nos pudiéramos conocer de nuevo ahora. El destino no quiso que así fuera, y nos encontramos en, quizás, uno de mis momentos de mayor vulnerabilidad, con más dudas que certezas. Ahora las cosas están mejor. Y aunque extraño tu voz, tu compañía y todos los momentos que pasamos, abrazo esa añoranza como uno de los momentos más lindos que viví, en donde sucedió algo que pocas veces en la vida humana ocurre: el enamoramiento. Y no lamento que nos hayamos conocido en ese momento, en absoluto, aunque ese amor no haya podido prosperar, y prácticamente no lo hayamos podido disfrutar. 

(como observador de aves, me tomaré la libertad de hacer una metáfora vinculada a mi actividad)

Conocerte fue como descubrir a una especie de ave única, de esas que quizás nunca más me vuelva a cruzar, apuntarle con la cámara y que se vuele justo un segundo antes de que pueda sacarle la foto de mi vida. Pero jamás, jamás me arrepentiría de haberla visto. Jamás me arrepentiría de haberte conocido. 

Pero aunque quisiera que el destino nos vuelva a conectar, se que eso no va a pasar. Por eso, con una sonrisa, voy a dejarte ir. Quedarás grabada siempre en mí, e inevitablemente, toda mi vida tendrá algo de vos. Siempre te voy a recordar con mucho cariño, porque fuiste la chica de mis sueños, sueños de los que no quiero despertar, pero ya no puedo seguir durmiendo. Fuiste el amor que pudo ser y no fue, pero ese amor nació de mí, y va a volver a nacer, algún día. Estoy dispuesto a que así sea. Así que me despido, deseo que encuentres siempre felicidad, que cada vez visites menos mis pensamientos, y que con el tiempo, tu nombre resuene esbozándome una sonrisa muy lejana a ser tristeza. 


Y aunque es en algunos días, te deseo feliz cumpleaños.