Te veo alejarte cada vez más
Yo esperando en aquella orilla
Viendo tus ojos que aún brillan
Y tu silueta que en la niebla se pierde
Cuesta creer que hasta hace un instante
Estabas conmigo, abrazada, amándome
Y ahora que te alejás, ya no te reconozco
Me cuesta verte y pensar que sos vos
Lejos quedaron aquellos sueños del café
Aquellas tardes que no tenían un final
Esos deseos de conocer el mundo
Y la calidez de tu piel en invierno
Me aferro a que un día por esa orilla vuelvas
Y me digas de nuevo que todo está bien
Pero cada segundo te veo más lejos
Y las grandes heridas no se pueden coser.