miércoles, 3 de marzo de 2021

Medialunas

 ...me desperté nuevamente en una casa desconocida. Alguien está en la cocina, pero no me importa quién es, agarro mis cosas y me voy. Camino por una calle que no conozco hasta una parada de un colectivo que nunca tomé. Es de noche y mi celular no tiene datos. 

Cuando llega el colectivo, mi sube está en negativo, pero el chofer me deja pasar igual. Me siento al fondo aunque el colectivo esté vacío, y me pongo los auriculares que milagrosamente encuentro en el bolsillo de mi campera. El de la derecha no funciona, pero solo con el de la izquierda sonando y mirando por la ventana, empiezo a viajar. Las luces amarillas de la calle se reflejan en el agua que baña al pavimento. Un aroma familiar comienza a transitar por mi nariz, pero no logro reconocerlo. Una canción me transporta años atrás, a un momento que posiblemente haya sido menos lindo de lo que lo recuerdo. Sigo viajando.

Comienzo a reconocer algunos nombres de calles, aunque sigo sin saber donde estoy ni a donde tengo que ir. Mi billetera, que está vacía, tiene un documento con un nombre de alguien que alguna vez habré conocido. Un gusto amargo recorre mis dientes, y una persona se sienta a mi lado. El colectivo sigue vacío.

Aquella persona se pone sus auriculares, cierra los ojos y se inclina hacia atrás. Cae dormida, y dormida sonríe. Sigo viajando. 

Las calles son cada vez más conocidas, y el aroma ahora tiene un nombre. De la canción recuerdo la letra, y la empiezo a tararear. El colectivo terminó su recorrido. Conozco este lugar.

El Sol comienza a asomar, y una brisa de madrugada arrastra un café con medialunas desde una estación de servicio. Encuentro unos billetes arrugados en el bolsillo trasero de mi pantalón, y me compro una docena de medialunas, que siguen calientes en la bolsa de papel. Veo un colectivo que está por salir de la estación y a esa linea la conozco. Se que me lleva a un lugar en donde soy feliz. Lo corro y logro subir, pero sigo sin saldo en la Sube. Un señor sentado en el asiento de adelante me dice que me paga, y me mira como si me conociera de toda la vida. Siento un calor en el pecho, y solo le puedo agradecer. Me siento en el medio, y mi celular ya se quedó sin batería. Una persona se sienta a mi lado, y se que la conozco de algún lado. El aroma de la lluvia que ya cayó se entremezcla con el de las facturas y el del perfume que esta persona usa. Las calles son conocidas, y se que pronto voy a tener que bajar. El celeste de un cielo naciente y los cantos de las aves madrugadoras generan en mi una sensación de bienestar. Toco el timbre y bajo. Conozco esta parada, y conozco este lugar. Camino hasta una casa conocida. Mis llaves están en mi campera, y sirven para entrar. Allí estaba ella en la cocina, con el café ya listo. Traje medialunas.