Las tormentas no dejan de existir
Pero ya no me dan tanto miedo como antes.
Ahora las miro, veo los rayos iluminando el cielo
Escucho como el agua golpea las chapas...
¿O serán piedras?
Escurro el piso cuando las goteras afloran
Y barro las hojas que caen en la vereda.
Veo como las nubes grises se mueven con el viento
Las miro pasar y dejar entrever unas caricias
Del cielo azul.
Que ya no me dan miedo
Es medio mentira, un poco si me dan.
Pero está bien. No es un miedo incontrolable.
Es un miedo racional;
Un miedo a volver a sentirme como antes,
Cuando la tormenta parecía que iba a volar la casa
Cuando el agua mojó todos mis proyectos
Los empapó. Los arruinó.
Todo parecía perdido
Cuando se acercaba la crecida del río
Pero las hojas se pueden secar al sol
Y es verdad
Ya no están igual
Están arrugadas
Como cuando salís de la pileta
Después de estar todo el día en verano
Y te olvidás del calor
Tiritás de frío
Y le rezás al Sol para que te seque
Le rezaba al Sol
Para que las hojas se puedan leer
No tener que escribir todo el libro
Desde cero otra vez
Pero ahora ya secaron
Y aunque todavía están medio arrugados
Y algunas palabras quedaron borroneadas
Puedo seguir escribiendo
Una historia que recién estaba empezando
Pero que me traía muy apasionado
Así que es normal que me den miedo
Algunas nubes oscuras
Que de vez en cuando cubren el cielo
Pero que son pasajeras y que se van
Es normal que me de miedo
Cada tanto cuando escucho un trueno
Y me acuerdo que de chiquito
También me asustaban
Ahora veo a las aves que vuelan
Antes de que caiga una tormenta
Buscando un refugio seguro
Para después secarse y volver a volar.
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